ESTA EL CARACTER EN ARMONIA CON LOS SANTOS MANDAMIENTOS DE DIOS?
Esta el carácter en armonía con los mandamientos de Dios!!!?
EXODO 20:1-20
“Nosotros damos a conocer a Cristo a todos, aconsejándoles y enseñándoles con toda la sabiduría que Dios nos da, pues queremos presentarlos a todos ante Dios espiritualmente maduros en Cristo.” (Colosenses 1:28 PDT)
La quinta medida del crecimiento espiritual es el carácter. El Carácter de Cristo es el fin último de toda educación cristiana. Conformarse con menos es perder el punto en el crecimiento espiritual. Tenemos que “De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo” (Efesios 4:13 NVI).
La Biblia prescribe la cortesía y presenta muchas ilustraciones del espíritu abnegado, la gracia amable y el genio atractivo, que caracterizan la verdadera cortesía, son solo reflejos del carácter de Cristo. De él proceden toda la ternura y la cortesía verdaderas del mundo, aun la de los que no invocan su nombre. Y él desea que estas características se reflejen perfectamente en sus hijos. Su propósito es que en nosotros contemplen los hombres su belleza.{ED 216.6}
“Como yo os he amado, que también os améis unos a otros”1.
El más valioso tratado sobre la cortesía que jamás se haya escrito, es la preciosa instrucción dada por el Salvador, mediante la manifestación del Espíritu Santo por medio del apóstol Pablo, palabras que deberían ser grabadas indeleblemente en la memoria de todo ser humano, joven o anciano:
“El amor es sufrido, es benigno;
El amor no tiene envidia,
El amor no es jactancioso,
No se envanece;
No hace nada indebido,
No busca lo suyo,
No se irrita, no guarda rencor;
No se goza de la injusticia,
Mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree,
Todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser”2.
Otro don precioso que debería ser cuidadosamente cultivado es la reverencia. La verdadera reverencia hacia Dios tiene su origen en la comprensión de su infinita grandeza, y en la sensación de su presencia. El corazón de todo niño debe ser profundamente impresionado por esta presencia del Invisible. Debe enseñarse al niño a considerar sagrados la hora y el lugar de la oración y los cultos públicos, porque Dios está en ellos. Y al manifestar reverencia en la actitud y la conducta, el sentimiento que lo inspire se profundizará.
Convendría tanto a los jóvenes como a los ancianos estudiar, meditar y a menudo repetir las palabras de la Santa Escritura que explican cómo debería considerarse el lugar señalado por la presencia especial de Dios.
“No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es”3.
Jacob, después de contemplar la visión de los ángeles, exclamó: “Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. [...] No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo”4. “Mas Jehová está en su santo templo; calle delante de él toda la tierra”5.
“Porque Jehová es Dios grande,
Y Rey grande sobre todos los dioses [...].
Venid, adoremos y postrémonos;
Arrodillémonos delante de Jehová nuestro Hacedor”.
“Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismos;
Pueblo suyo somos, y ovejas de su prado.
Entrad por sus puertas con acción de gracias,
Por sus atrios con alabanza;
Alabadle, bendecid su nombre”6.
También se debe manifestar reverencia hacia el nombre de Dios. Nunca se lo debiera pronunciar a la ligera o con indiferencia. Hasta en la oración habría que evitar su repetición frecuente o innecesaria.
“Santo y temible es su nombre”7. Los ángeles, al pronunciarlo, cubren sus rostros. ¡Con cuánta reverencia deberíamos pronunciarlo nosotros que somos caídos y pecadores!
Tenemos que reverenciar la Palabra de Dios. Debemos manifestar respeto por cada ejemplar de ella, no darle usos comunes ni manejarlo descuidadamente. Nunca se debe citar la Escritura en broma, ni usada para decir un chiste. “Toda palabra de Dios es limpia”. “Como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces”8.
Sobre todo se debe enseñar a los niños que la verdadera reverencia se manifiesta por medio de la obediencia. Nada de lo que Dios ha ordenado carece de importancia y no hay otra manera de manifestar reverencia que tanto le agrade como la obediencia a lo que él ha dicho.
Se debe respetar a los representantes de Dios: pastores, maestros y padres, llamados a hablar y actuar en su lugar. Se honra a Dios cuando se manifiesta respeto por ellos.
Y Dios ha mandado especialmente que se manifieste tierno respeto hacia los ancianos. “Corona de honra es la vejez que se halla en el camino de justicia”9. Habla de batallas que se libraron y victorias que se ganaron; de responsabilidades que se asumieron y de tentaciones que se resistieron. Habla de pies cansados que se acercan al descanso, de puestos que pronto quedarán vacantes. Ayúdese a los niños a pensar en esto, y entonces allanarán el camino de los ancianos mediante su cortesía y su respeto, y añadirán gracia y belleza a sus jóvenes vidas si prestan atención a este mandato: “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano”10.
Los padres, las madres y los maestros necesitan apreciar más plenamente la responsabilidad y el honor que Dios les ha conferido al hacerlos, con respecto al niño, sus propios representantes. El carácter que manifiesten en su conducta de todos los días, le servirá al niño para interpretar, para bien o para mal, estas palabras de Dios:
“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen”. “Como aquel a quien consuela su madre, así os consolaré yo a vosotros”11.
Feliz el niño en quien estas palabras despiertan amor, gratitud y confianza; para quien la ternura, la justicia y la tolerancia de los padres y el maestro interpretan el amor, la justicia y la tolerancia de Dios; el niño que, por la confianza, la sumisión y la reverencia hacia sus protectores terrenales aprende a confiar, obedecer y reverenciar a su Dios. Aquel que imparte al niño o al alumno semejante don, lo dota de un tesoro más precioso que la riqueza de todos los siglos: Un tesoro tan duradero como la eternidad.
La clase representada por las vírgenes fatuas no está formada de hipócritas. Sus componentes manifiestan respeto por la verdad, la han defendido, y son atraídos hacia aquellos que la creen; pero no se han rendido a sí mismos a la obra del Espíritu Santo. No han caído sobre la Roca, Cristo Jesús, y permitido que su vieja naturaleza fuera quebrantada. Esta clase se halla simbolizada también por los oyentes representados por el terreno rocoso. Reciben la palabra con prontitud, pero no asimilan sus principios. La influencia de la palabra no es permanente. El Espíritu obra en el corazón del hombre de acuerdo con su deseo y consentimiento, implantando en él una nueva naturaleza. Pero las personas representadas por las vírgenes fatuas se han contentado con una obra superficial. No conocen a Dios. No han estudiado su carácter; no han mantenido comunión con él; por lo tanto no saben cómo confiar en él, cómo mirarlo y cómo vivir. Su servicio a Dios degenera en formulismo. “Vendrán a ti como viene el pueblo, y se estarán delante de ti como mi pueblo, y oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia”.4 El apóstol Pablo señala que ésta será la característica especial de aquellos que vivan precisamente antes de la segunda venida de Cristo. Dice: “En los postreros días vendrán tiempos peligrosos: que habrá hombres amadores de sí mismos... amadores de los deleites más que de Dios; teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella”.5{PVGM 338.1}
Es el carácter en armonía con los mandamientos de Dios lo que nos hace su pueblo, en el DTG, pág., 82 hablando de Juan el Bautista dice: “Juan declaro a los judíos que su situación delante de Dios había de ser decidida por su carácter y su vida. La profesión es inútil. Si su vida y su carácter no estaban en armonía con la ley de Dios, no eran su pueblo”
DESEADO DE TODAS LAS GENTES, pág., 82
“Recuerden los miembros de IGLESIA que sólo el hecho de tener su nombre escrito en un registro no bastará para salvarlos… día tras día, deben purificar su carácter”
JOYAS DE LOS TESTIMONIOS, TOMO 3, pág., 309
Durante toda la historia Dios ha tenido su Iglesia, los que guardan los mandamientos de Dios :
“Dios tiene una IGLESIA en la tierra, que es su pueblo escogido, que guarda sus mandamientos”
LA IGLESIA REMANENTE, pág., 92
La Biblia prescribe la cortesía y presenta muchas ilustraciones del espíritu abnegado, la gracia amable y el genio atractivo, que caracterizan la verdadera cortesía, son solo reflejos del carácter de Cristo. De él proceden toda la ternura y la cortesía verdaderas del mundo, aun la de los que no invocan su nombre. Y él desea que estas características se reflejen perfectamente en sus hijos. Su propósito es que en nosotros contemplen los hombres su belleza.{ED 216.6}
Por: Rey Joe Orellana
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