Tuesday, December 8, 2015

 EL AÑO DE LA MISERICORDIA, BULA PAPAL.



Martes, 08 Diciembre 2015 19:36
http://youtu.be/d4k0FUi9tE


El papa ha resuelto poner el mundo a sus pies. Luego de su extraordinario viaje a los Estados Unidos de América, Francisco ha abierto la ‘Puerta de la Misericordia’, ofreciendo perdón a todos los habitantes del mundo, e incluso a las instituciones religiosas que se separaron de ella con fuertes críticas.

Con palabras muy suavizadas, pero llenas de contenido, e incluso amenazas, Francisco insta a todos a reconocer su autoridad y rendirse ante su poder. Justo detrás de él, pasó el papa emérito Benedicto XVI, de 88 años, y cuya histórica renuncia llevó a la designación de Francisco y a un papado dedicado a mostrar el lado amable de la Iglesia.



Este ‘Año Santo’ se celebra 15 años después del jubileo del año 2000, convocado por Juan Pablo II, y tiene un carácter "extraordinario" (a diferencia del "ordinario", que se organiza cada 25 o 50 años). De acuerdo con la tradición de la Iglesia, cruzar esa puerta permite recibir la "indulgencia plenaria" de la Iglesia para el perdón de sus pecados.


A lo largo de los siglos se han utilizado los jubileos para animar a los fieles a hacer peregrinajes a Roma. A diferencia de la era de Martín Lutero, estas indulgencias son ahora gratuitas y estarán disponibles en otras catedrales del mundo a partir del domingo.



Todos los que deseen obtener la misericordia de la Iglesia Romana, deberán solicitarlo por escrito, completando una serie de requisitos. Esto se puede realizar a través de la página www.im.va

Recordemos que el papa Francisco firmó el 11 de abril de este año la bula “Misericordiae Vultus”titulada ‘Bula de Convocación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia’, la cual da sustento a lo realizado en el día de hoy, y permite vislumbrar la intención que tiene el papa de obtener el reconocimiento de su autoridad político religiosa mundial y atraer a todos tras sí.



Apoyándose en verdades tan sublimes como la misericordia de Dios y su amor por nosotros, el documento de Francisco seguramente fascinará al lector descuidado, porque ha cubierto sus intenciones de apoderarse del mundo entero con abundantes citas y textos bíblicos que expresan la esencia del verdadero cristianismo.

Citando las palabras de Juan Pablo II, Francisco insta a todos a someterse ante la autoridad de la Iglesia, a la que la califica como única ‘depositaria’ y ‘dispensadora’ de la misericordia divina. Dice su bula, al final del punto 11: “La Iglesia vive una vida auténtica, cuando profesa y proclama la misericordia – el atributo más estupendo del Creador y del Redentor – y cuando acerca a los hombres a las fuentes de la misericordia del Salvador, de las que es depositaria y dispensadora.”

Además del acto de ‘traspasar la puerta de la misericordia’, quienes acepten el llamado de la iglesia deberán realizar una peregrinación. Dice el punto 14 de la bula: “La peregrinación es un signo peculiar en el Año Santo, …para llegar a la Puerta Santa en Roma y en cualquier otro lugar, cada uno deberá realizar, de acuerdo con las propias fuerzas, una peregrinación. Esto será un signo del hecho que también la misericordia es una meta por alcanzar y que requiere compromiso y sacrificio.”



Un año para reconquistar la credibilidad

“Es determinante para la Iglesia y para la credibilidad de su anuncio que ella viva y testimonie en primera persona la misericordia. Su lenguaje y sus gestos deben transmitir misericordia para penetrar en el corazón de las personas y motivarlas a reencontrar el camino de vuelta al Padre” dice Francisco en el punto 12 de la bula, y agrega en el 25: “La Iglesia siente la urgencia de anunciar la misericordia de Dios. Su vida es auténtica y creíble cuando con convicción hace de la misericordia su anuncio. Ella sabe que la primera tarea, sobre todo en un momento como el nuestro, lleno de grandes esperanzas y fuertes contradicciones, es la de introducir a todos en el misterio de la misericordia de Dios…”



Un año para arrogarse los títulos y las facultades de Dios

La misericordia y el perdón son atributos de Dios, pero Francisco quiere usar de ellos sabiendo que no representan debilidad sino más bien son signos de grandeza. Dice en el punto 6 de la bula: “« Es propio de Dios usar misericordia y especialmente en esto se manifiesta su omnipotencia » Las palabras de santo Tomás de Aquino muestran cuánto la misericordia divina no sea en absoluto un signo de debilidad, sino más bien la cualidad de la omnipotencia de Dios.”

Como es sabido, la Iglesia Romana dice tener poder para perdonar pecados y otorgar indulgencias, lo cual es una ‘blasfemia’. Dice Lucas 5:21: “¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?"

Para el papa Francisco, este jubileo lleva también consigo la referencia a la indulgencia. Dice el punto 22 de la bula: “Indulgencia es experimentar la santidad de la Iglesia que participa a todos de los beneficios de la redención de Cristo…”



Un año para sanar una herida

La bula llama a la existencia a los antiguos confesores de la inquisición. Aquellos encargados de obtener la retractación de los llamados ‘herejes’ y cuyas condenas implicaban que aquellas víctimas del despotismo religioso sufrieran las más crueles torturas y hasta incluso la hoguera. Dice el punto 17: “Nunca me cansaré de insistir en que los confesores sean un verdadero signo de la misericordia del Padre… Cada confesor deberá acoger a los fieles como el padre en la parábola del hijo pródigo: un padre que corre al encuentro del hijo no obstante hubiese dilapidado sus bienes. Los confesores están llamados a abrazar ese hijo arrepentido que vuelve a casa y a manifestar la alegría por haberlo encontrado… No harán preguntas impertinentes, sino como el padre de la parábola interrumpirán el discurso preparado por el hijo pródigo, porque serán capaces de percibir en el corazón de cada penitente la invocación de ayuda y la súplica de perdón. En fin, los confesores están llamados a ser siempre, en todas partes, en cada situación y a pesar de todo, el signo del primado de la misericordia.”

Llama la atención que, justamente en el momento en que el papa Francisco ha salido a pedir perdón por los horrendos crímenes que cometió la Iglesia Católica Romana contra los reformadores y fundadores de las iglesias protestantes, la bula posiciona a esta institución criminal como ‘el padre amante que sale al encuentro del hijo pródigo que dilapidó sus bienes…’. En definitiva, ¿la Iglesia Católica ‘pide perdón’ u ‘otorga el perdón’ a las iglesias protestantes?

Ver también: ¿Arrepentimiento o marketing?

Continúa el punto 18 diciendo: “Durante la Cuaresma de este Año Santo tengo la intención de enviar los Misioneros de la Misericordia. Serán un signo de la solicitud materna de la Iglesia por el Pueblo de Dios, para que entre en profundidad en la riqueza de este misterio tan fundamental para la fe. Serán sacerdotes a los cuales daré la autoridad de perdonar también los pecados que están reservados a la Sede Apostólica, para que se haga evidente la amplitud de su mandato. Serán, sobre todo, signo vivo de cómo el Padre acoge cuantos están en busca de su perdón. Serán misioneros de la misericordia porque serán los artífices ante todos de un encuentro cargado de humanidad, fuente de liberación, rico de responsabilidad, para superar los obstáculos y retomar la vida nueva del Bautismo… Pido a los hermanos Obispos que inviten y acojan estos Misioneros, para que sean ante todo predicadores convincentes de la misericordia. Se organicen en las Diócesis “misiones para el pueblo” de modo que estos Misioneros sean anunciadores de la alegría del perdón. Se les pida celebrar el sacramento de la Reconciliación para los fieles, para que el tiempo de gracia donado en el Año jubilar permita a tantos hijos alejados encontrar el camino de regreso hacia la casa paterna. Los Pastores, especialmente durante el tiempo fuerte de Cuaresma, sean solícitos en invitar a los fieles a acercarse « al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia »



Un año para alcanzar el ecumenismo entre todas las religiones

No bastando el llamado a los ‘hijos pródigos’ de las iglesias protestantes y evangélicas, el papa va por el ecumenismo entre todas las religiones. Por esto, manifiesta en el punto 23 de la bula: “La misericordia posee un valor que sobrepasa los confines de la Iglesia. Ella nos relaciona con el judaísmo y el islam, que la consideran uno de los atributos más calificativos de Dios…Este Año Jubilar vivido en la misericordia pueda favorecer el encuentro con estas religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación.”



Un año para todos, no importa si es narco o corrupto

“Basta solamente que acojáis la llamada a la conversión y os sometáis a la justicia mientras la Iglesia os ofrece misericordia” dice el papa Francisco en el punto 19 de la bula, mientras extiende la invitación a los peores delincuentes y asesinos: “Mi invitación a la conversión se dirige con mayor insistencia a aquellas personas que se encuentran lejanas de la gracia de Dios debido a su conducta de vida. Pienso en modo particular a los hombres y mujeres que pertenecen a algún grupo criminal, cualquiera que éste sea… La misma llamada llegue también a todas las personas promotoras o cómplices de corrupción.”



Un año para el reinicio de la inquisición

¿Y después que? es la pregunta que todos nos hacemos. Estremece la declaración citada por Francisco en el punto 4 de la bula: “Vuelven a la mente las palabras cargadas de significado que san Juan XXIII pronunció en la apertura del Concilio para indicar el camino a seguir: « En nuestro tiempo, la Esposa de Cristo prefiere usar la medicina de la misericordia y no empuñar las armas de la severidad … La Iglesia Católica, al elevar por medio de este Concilio Ecuménico la antorcha de la verdad católica, quiere mostrarse madre amable de todos, benigna, paciente, llena de misericordia y de bondad para con los hijos separados de ella »

No hace falta mucha inteligencia para descifrar que estas palabras, dichas con tanta sutileza, implican una amenaza futura hacia quienes desistan de ‘tan amable ofrecimiento’.


EL CONFLICTO DE LOS SIGLOS, PÁGINA 216 Al darse a conocer como miembros de la orden, se presentaban con cierto aire de santidad, visitando las cárceles, atendiendo a los enfermos y a los pobres, haciendo profesión de haber renunciado al mundo, y llevando el sagrado nombre de Jesús, de Aquel que anduvo haciendo bienes. Pero bajo esta fingida mansedumbre, ocultaban a menudo propósitos criminales y mortíferos. Era un principio fundamental de la orden, que el fin justifica los medios. Según dicho principio, la mentira, el robo, el perjurio y el asesinato, no solo eran perdonables, sino dignos de ser recomendados, siempre que vieran los intereses de la iglesia. Con muy diversos disfraces se introducían los jesuitas en los puestos del estado, elevándose hasta la categoría de consejeros de los reyes, y dirigiendo la política de las naciones. Se hacían criados para convertirse en espías de sus señores. Establecían colegios para los hijos de príncipes y nobles, y escuelas para los del pueblo; y los hijos de padres protestantes eran inducidos a observar los ritos romanistas. Toda la pompa exterior desplegada en el culto de la iglesia de Roma se aplicaba a confundir la mente y ofuscar y embaucar la imaginación, para que los hijos traicionaran aquella libertad por la cual sus padres habían trabajado y derramado su sangre. Los jesuitas se esparcieron rápidamente por toda Europa y doquiera iban lograban reavivar el papismo.


“Manténganse alerta”: la hora de juicio ha llegado.
 ¡Manténgase alerta!,presentado en las asambleas de distrito que se celebraron en todo el mundo durante los años 2004 y 2005.
“Manténganse alerta, [...] porque no saben en qué día viene su Señor.” (MATEO 24:42.)
1, 2. ¿A qué, apropiadamente, comparó Jesús su venida?
¿QUÉ haría usted si supiera que en su vecindario hay un ladrón al acecho que está robando en los hogares? Sin duda se mantendría alerta, vigilante, a fin de proteger a sus seres queridos y sus posesiones. Después de todo, un ladrón no envía una carta anunciando su llegada, ¿verdad? Al contrario, llega de manera inesperada y furtiva.
Más de una vez, Jesús empleó como ilustración las tácticas de los ladrones (Lucas 10:30; Juan 10:10). Al mencionar los sucesos que ocurrirían en el tiempo del fin y que conducirían a que él viniera para ejecutar el juicio divino, Jesús dio esta advertencia: “Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día viene su Señor. Mas sepan una cosa, que si el amo de casa hubiera sabido en qué vigilia habría de venir el ladrón, se habría quedado despierto y no habría permitido que forzaran su casa” (Mateo 24:42, 43). Como vemos, Jesús comparó su venida a la de un ladrón: sería inesperada.
3, 4. a) ¿Qué implica hacer caso de la advertencia de Jesús respecto a su venida? b) ¿Qué preguntas surgen?
La comparación fue adecuada, pues la fecha exacta de la venida de Jesús no se sabría. Anteriormente, en esa misma profecía, él había dicho: “Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:36). Por consiguiente, dio a sus discípulos esta exhortación: “Demuestren estar listos” (Mateo 24:44). Los que hicieran caso de su advertencia estarían listos y harían lo debido, sin importar cuándo viniera a ejecutar la sentencia de Jehová.
Por tanto, surgen algunas preguntas importantes: ¿Se dirige la advertencia de Jesús únicamente a la gente del mundo, o deben también ‘mantenerse alerta’ los cristianos verdaderos? ¿Por qué es urgente ‘mantenerse alerta’, y qué exige eso de nosotros?

PRONTO, LAS COSAS TOMARAN UN RUMBO TOTALMENTE FATAL Y NADIE ESCAPARA.

Por: J.Orellanawww.facebook.com/Eljustoviviraporlafe777http://zafnatpaneaorellana.blogspot.comfacebook.com/zafnatpanea77‪#‎HUOCVP‬ ‪#‎JR710‬ ‪#‎J07


PRIMER PRESIDENTE ADVENTISTA DE FIYI ASUME OFICIALMENTE EL CARGO



Un grupo multidenominacional de líderes coloca las manos sobre el presidente Konrote y ofrece una oración de bendición.


LEA LA ENTREVISTA DE LA REVISTA ADVENTIST RECORD CON SU EXCELENCIA, EL PRESIDENTE JIOJI KONOUSI KONROTE
November 16, 2015 | Suva (Fiyi) | Kent Kingston

Por primera vez, un adventista ha sido nominado presidente de Fiyi, la nación insular del Pacífico Sur. El General Mayor Jioji Konousi Konrote ha sido hasta hace poco Ministro de Trabajo, Relaciones Laborales y Productividad, pero tendrá que renunciar a su cargo para asumir la presidencia, un papel más bien ceremonial que es análogo al del gobernador general en otros países de la Mancomunidad de Naciones.

El nuevo presidente de Fiyi juró en su cargo en la Casa de Gobierno de Suva, la capital de esa nación insular. Su Excelencia, el presidente Jioji (George) Konousi Konrote es el primer jefe de estado adventista del país.

El pastor Luke Narabe, presidente de la Iglesia Adventista de Fiyi, estuvo presente en la inauguración y ofreció la oración inicial como parte de las formalidades. Un grupo multidenominacional de líderes también colocó sus manos sobre el presidente Konrote y elevó una oración de bendición.

En los días previos a la ceremonia, la revista Adventist Record conversó con el presidente electo sobre su nueva función, que es notable no solo porque es adventista, sino también porque pertenece a la minoría étnica rotumana y ha sido designado de acuerdo con la nueva constitución de Fiyi, que ya no requiere que un presidente pertenezca a una familia tribal.

Record: ¿Ha sido sorpresiva esta designación para usted?

Konrote: Fue por cierto una sorpresa; no la esperaba. Siento humildad y agradecimiento por haber sido considerado digno de ser designado para el cargo.

Record: Se da cuenta, por supuesto, que esto significa que ahora es un estadista mayor. ¿Eso lo hace sentir viejo?

Konrote: [risas] No me siento viejo… ¡me siento viejísimo!

Record: ¿Es correcto decir que usted no es adventista de nacimiento?

Konrote: Soy miembro sumamente nuevo de la Iglesia Adventista. Nací y crecí metodista, pero dejé esa iglesia tres o cuatro años atrás, por lo que soy nuevo. Es una larga historia, pero muchas cosas me llevaron a mí y a toda mi familia a hacer el cambio, sobre la base del hecho que fui soldado en Oriente Medio e Israel, en esa parte del mundo, en esa tierra donde caminó el Salvador. Y la percepción que tuve respecto de lo que sucede, al leer la Biblia y regresar y compararlo con la historia secular, me lleva a estar convencido de que hice lo correcto. No es que no me gusten las otras denominaciones, pero creo que es tiempo… Usted y yo entendemos que Dios tiene un momento y lugar para todo, cuando fue momento de salir fui guiado por la Palabra de Dios, como lo expresa: “Salid de ella [de Babilonia], pueblo mío”. Y el resto es historia.

Record: Usted asiste a la iglesia rotumana en Suva, ¿no es así?

Konrote: Me hice miembro de la iglesia inglesa de Tamavua, pero los ancianos decidieron (creo que el pastor y la secretaria decidieron), que la comunidad rotumana se estaba volviendo un tanto grande para la iglesia y que debíamos formar nuestra propia congregación. De manera que soy parte del nuevo grupo.

Record: ¿Y cómo ha reaccionado ese grupo, los demás rotumanos, al anuncio de su designación?

Konrote: [risas] Creo que al igual que todos, la gente está sorprendida, pero al mismo tiempo estamos muy agradecidos. Al provenir de la única otra comunidad indígena de Fiyi, la gente está agradecida de reconocer la contribución de nuestra pequeña comunidad para edificar la nación a lo largo de los años. Como el hombre sobre el que ahora están todas las miradas, me siento igualmente agradecido que al menos se reconozca la contribución de nuestra pequeña comunidad.

Record: Y usted no es solo el primer adventista y el primer rotumano en ocupar el cargo, sino también el primero de una descendencia no tribal. ¿Qué es lo que significa eso?

Konrote: Cuando nos convertimos en república en el año 1987, el presidente siempre descendía de la línea tribal, un jefe supremo en Fiyi. Pero nuestro sistema tribal rotumano es ligeramente diferente de los iTaukeis de aquí, pero esa es otra historia. Y no creo que esto sea un problema en lo que respecta al gobierno, porque la constitución habla de ciudadanía igualitaria, y creo que el gobierno ha enfatizado que la constitución expresa que todo aquel que sea designado, debería tener un registro de servicio en el país, y creo que eso lo resume todo.

Record: Y parte de ese servicio es su liderazgo en las fuerzas de paz en el Líbano.

Konrote: Fui soldado durante casi cuarenta años. Dejé las Fuerzas Armadas y fui introducido al servicio civil, siendo enviado como diplomático, entonces al Parlamento, y una vez más al Parlamento. Se me hizo la pregunta: “¿Qué se siente?” Y contesté: “Bueno, he estado sirviendo al país y al pueblo la mayor parte de mi vida, de manera que en este momento, tengo que seguir sirviendo a la nación, pero supongo que en el nivel más elevado de la nación”.

Record: Usted llega a este cargo como alguien nuevo de dentro del partido del Primer Ministro. ¿Ve que la función de presidente se está volviendo más política?

Konrote: Por el contrario, tuve que renunciar a la política y a mi cargo de ministro. En la designación de presidente, uno se encuentra por sobre la política, está ajeno a la política, y así es como intento trabajar. No tomo partido. En lo que a mí respecta, me guío por las estipulaciones de la constitución. Como cristiano, me guío por los preceptos divinos, digámoslo así.

Record: Asumir un cargo como este viene con un nuevo nivel de escrutinio. Los adventistas, en particular, se preguntarán: “¿Nos va a representar bien este hombre?”

Konrote: Digámoslo de esta manera. No solo voy a representar a nuestra pequeña comunidad, sino a todo el pueblo de Fiyi, más allá de la religión, la raza, el trasfondo étnico o lo que fuere. Esa es mi guía. Pero el hecho sigue siendo que soy adventista.

Record: ¿Ha sido un desafío para usted hallar un equilibrio entre su fe cristiana con el alboroto de la política diaria y los compromisos que tiene que hacer como parte del cargo?

Konrote: La respuesta simple a eso es que me dejo guiar mucho por la conciencia, que se basa en lo que es correcto delante del Señor. Antes de tomar una decisión, me arrodillo y pregunto al Señor: “¿Es correcto esto ante ti, Señor?” Y si lo es, listo: es lo que hago. Parece muy simplista, pero así es. Así es como he vivido. Puede que a veces eso no le guste a la gente, pero…[risas]. Yo he sido soldado toda la vida. La gente me dice: “Se ha metido en política; usted es político”. Pero les digo: “No, puede que esté en política como ministro de gobierno, pero siempre viviré como soldado. Lo que está bien delante del Señor seguirá estando bien: no hay compromiso alguno en ese sentido”.



La visita del presidente Wilson al Pacífico Sur incluye reuniones con líderes gubernamentales y esfuerzos evangelizadores

Lea mas: http://www.interamerica.org/?p=10702&lang=es#ixzz3tmxP2cxg

Wilson’s South Pacific visit includes meetings with government leaders, evangelism outreach



Lea mas: http://www.interamerica.org/?p=10697#ixzz3tmwm8Gyj










https://news.adventist.org/es/todas-las-noticias/noticias/go/2015-11-16/fijis-first-adventist-president-is-officially-sworn-in/



Por: J.Orellana
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 QUE CLASE DE BEBIDAS TOMAS!!!?




EL CAFFE, EL TE, EL ALCOHOL, EL VINO Y OTRAS.— Son,  bebidas a menudo muy controvertida, son por lo general ofensivo para la salud y podríanser los causantes  de enfermedades cardiovasculares, alzheimer, parkinson o la diabetes, incluso si es descafeinado. Esta es la conclusión de varios estudios publicados en el mundo en los últimos años.


1 Corintios 6:19-20.19 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; 20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.





 EL TE Y EL CAFFE

El Regimen Alimenticio Cap 2—Té y café
El régimen alimentario y las bebidas estimulantes de nuestros días no llevan al mejor estado de salud. El té, el café y el tabaco, son todos estimulantes y contienen venenos. No sólo no son necesarios, sino dañinos, y debieran ser descartados si queremos añadir a la ciencia, templanza.—The Review and Herald, 21 de febrero de 1888.  Te 67.1

Los estimulantes no son alimento—El té y el café no nutren el organismo. Alivian repentinamente, antes que el estómago haya tenido tiempo de digerirlos. Esto demuestra que aquello que los consumidores de estos estimulantes llaman fuerza proviene de la excitación de los nervios del estómago, que transmiten la irritación al cerebro, y éste a su vez es impelido a aumentar la actividad del corazón y a infundir una energía de corta duración a todo el organismo. Todo esto es fuerza falsa, cuyos resultados ulteriores dejan en peor condición, pues no imparten ni una sola partícula de fuerza natural.—Joyas de los Testimonios 1:196.  Te 67.2

La salud no mejora en ningún sentido por el uso de las cosas que estimulan por un tiempo pero que después causan una reacción que deja el organismo humano más deprimido que antes. El té y el café estimulan las energías que flaquean por el momento, pero cuando ha pasado su influencia inmediata, sobreviene un estado de depresión. Estas bebidas no tienen en absoluto ningún alimento en sí mismas. La leche y el azúcar que contienen constituyen todo el alimento que proporciona una taza de té o café.—Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 510.  Te 67.3

Por el hecho de que estos estimulantes producen resultados pasajeros tan agradables, muchos piensan que los necesitan realmente y continúan consumiéndolos. Pero siempre hay una reacción. El sistema nervioso, habiendo sido estimulado indebidamente, obtuvo fuerzas de las reservas para su empleo inmediato.—Joyas de los Testimonios 1:418.  Te 67.4

Lo que hace el té
—Penetra en la circulación y reduce gradualmente la energía del cuerpo y de la mente. Estimula, excita, aviva y apresura el movimiento de la maquinaria viviente, imponiéndole una actividad antinatural, y da al que lo bebe la impresión de que le ha hecho un gran servicio infundiéndole fuerza. Esto es un error.  Te 68.1

El té sustrae energía nerviosa y debilita muchísimo. Cuando desapareció su influencia y cesa la actividad estimulada por su uso, ¿cuál es el resultado? Una languidez y debilidad que corresponden a la vivacidad artificial que impartiera el té.  Te 68.2

Cuando el organismo está ya recargado y necesita reposo, el consumo de té acicatea la naturaleza, la estimula a cumplir una acción antinatural y por lo tanto disminuye su poder para hacer su trabajo y su capacidad de resistencia; y las facultades se agotan antes de lo que el Cielo quería. El té es venenoso para el organismo. Los cristianos deben abandonarlo. ... El segundo efecto de beber té es dolor de cabeza, insomnio, palpitaciones del corazón, indigestión, temblor nervioso y muchos otros males.—Joyas de los Testimonios 1:195, 196.  Te 68.3



El café es más dañino todavía
—La influencia del café es hasta cierto punto la misma que la del té, pero su efecto sobre el organismo es aún peor. Es excitante, y en la medida en que lo eleve a uno por encima de lo normal, lo dejará finalmente agotado y postrado por debajo de lo normal. A los que beben té y café, los denuncia su rostro. ... No se advierte en el rostro el resplandor de la salud.—Joyas de los Testimonios 1:195, 196.  Te 68.4

Beber café es una complacencia perjudicial. Por un tiempo excita la mente, ... pero el efecto posterior es el agotamiento, la postración, la parálisis de las facultades mentales, morales y físicas. La mente se enerva, y a menos que el hábito sea vencido mediante el esfuerzo decidido, la actividad del cerebro queda permanentemente disminuida.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 34.  Te 68.5

Efecto de todas las bebidas que contienen cafeína—Parecida resulta también la acción del café y de muchas otras bebidas populares. El primer efecto es agradable. Se excitan los nervios del estómago, y esta excitación se transmite al cerebro, que, a su vez acelera la actividad del corazón, y da al organismo entero cierta energía pasajera. No se hacecaso del cansancio; la fuerza parece haber aumentado. La inteligencia se despierta y la imaginación se aviva.—El Ministerio de Curación, 250, 251.  Te 68.6

Mediante esta práctica continua de complacencia del apetito, el vigor natural del organismo queda gradual e imperceptiblemente lesionado. Si queremos conservar la acción saludable de todas las facultades del organismo, la naturaleza no debe ser forzada a una acción antinatural. La naturaleza permanecerá en su puesto del deber, y hará su labor sabia y eficientemente, si se abandonan los falsos estimulantes que han sido traídos para tomar su lugar.—The Review and Herald, 19 de abril de 1887.  Te 69.1

Pérdida de tiempo por enfermedad—Muchos que se han acostumbrado al uso de bebidas estimulantes, sufren de dolor de cabeza y de postración nerviosa, y pierden mucho tiempo por enfermedad. Creen que no pueden vivir sin los estimulantes, e ignoran su efecto sobre la salud. Lo que lo hace aún más peligroso es que sus malos efectos se atribuyen a menudo a otras causas.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 35.  Te 69.2

Bebidas que forman hábito—El té y el café no son ni saludables ni necesarios. No tienen ninguna utilidad en lo que respecta a la salud del cuerpo. Pero la práctica en el uso de estas cosas se convierte en un hábito.—Manuscrito 86, 1897.  Te 69.3

Se produce un deseo antinatural—El consumo continuo de estos excitantes de los nervios provoca dolor de cabeza, insomnio, palpitaciones del corazón, indigestión, temblores y otros muchos males; porque esos excitantes consumen las fuerzas vitales. Los nervios cansados necesitan reposo y tranquilidad en vez de estímulo y recargo de trabajo. La naturaleza necesita tiempo para recuperar las agotadas energías. Cuando sus fuerzas son aguijoneadas por el uso de estimulantes uno puede realizar mayor tarea; pero cuando el organismo queda debilitado por aquel uso constante, se hace más difícil despertar las energías hasta el punto deseado. Es cada vez más difícil dominar la demanda de estimulantes hasta que la voluntad queda vencida y parece que no hay poder para negarse a satisfacer un deseo tan ardiente y antinatural, que pide estimulantes cada vez más fuertes, hasta que la naturaleza, exhausta, no puede responder a su acción.—El Ministerio de Curación, 251.  Te 69.4

Preparan el organismo para la enfermedad—Son estos estimulantes perjudiciales los que están ciertamente minando el cuerpo y preparando el organismo para las enfermedades agudas, al dañar la fina maquinaria de la naturaleza y demoliendo sus fortificaciones erigidas contra la enfermedad y el deterioro prematuro.—Testimonies for the Church 1:548, 549.  Te 70.1



Todo el organismo sufre
—Por el uso de los estimulantes sufre todo el organismo. Los nervios se desequilibran, el hígado funciona mal, la calidad de la sangre y su circulación son afectadas, y la piel se vuelve inactiva y pálida. La mente también es perjudicada. La influencia inmediata de estos estimulantes es excitar el cerebro a una actividad indebida, sólo para dejarlo más débil y menos apto para el esfuerzo. El efecto ulterior es la postración, no sólo mental y física, sino moral. Como resultado, vemos a hombres y mujeres nerviosos, de juicio defectuoso y de mente desequilibrada. A menudo manifiestan un espíritu precipitado, impaciente y acusador, que mira las faltas de los demás como a través de un lente de aumento, pero completamente incapaz de discernir sus propios defectos.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 35, 36.  Te 70.2

La lengua se suelta—Cuando estos tomadores de té y de café se reúnen para una fiesta social, los efectos de su pernicioso hábito se hacen manifiestos. Todos se sirven abundantemente de sus bebidas favoritas, y al sentir la influencia estimulante, sus lenguas se sueltan, y comienzan la impía tarea de hablar en contra de los demás. Sus palabras no son pocas o bien escogidas. Los bocados del chismerio pasan en la rueda, y demasiado a menudo también el veneno del escándalo. Esos chismosos irreflexivos se olvidan que hay un testigo. Un Vigilante invisible está escribiendo sus palabras en los libros del cielo. Jesús registra todas esas críticas despiadadas, esos informes exagerados, esos sentimientos de envidia, expresados bajo la excitación de la taza de té, como si fuesen dirigidos en contra de él. “En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis”.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 36.  Te 70.3

Un verdadero derroche—El dinero gastado en té y café es peor que derrochado. Sólo hacen daño al que los usa, y lo hacen en forma continua.—Christian Temperance and Bible Hygiene, 35.  Te 70.4

Bebidas destructivas—Todos deben presentar un claro testimonio contra el té y el café, al no usarlo jamás. Son sustancias narcóticas, perjudiciales tanto para el cerebro como para los otros órganos del cuerpo.—Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 517.  Te 71.1

Destruye el templo de Dios—El borracho vende su razón por una copa de veneno. Satanás asume el dominio de su razón, de sus afectos y de su conciencia. Ese hombre está destruyendo el templo de Dios. El que toma té ayuda a hacer la misma obra. Sin embargo, ¡cuántos hay que colocan en sus mesas esos agentes destructores, sofocando de esa forma sus atributos divinos.—Manuscrito 130, 1899.  Te 71.2

Enemigo de la vida espiritual—El beber té y café es un pecado, una complacencia dañina, que, a semejanza de otros males, perjudica el alma. Estos ídolos acariciados crean una excitación, una acción mórbida del sistema nervioso.—Consejos sobre el Régimen Alimenticio, 511.  Te 71.3

Los que complacen su apetito pervertido, lo hacen en perjuicio de la salud y del intelecto. No pueden apreciar el valor de las cosas espirituales. Su facultad de razonar se embota, el pecado no aparece muy pecaminoso, y la verdad no es considerada de mayor valor que los tesoros terrenales.—Spiritual Gifts 4:129.  Te 71.4

Menos sensible a la influencia del Espíritu Santo—Al que usa estimulantes, todas las cosas le parecen insípidas sin la complacencia favorita. Esto amortece las sensibilidades naturales tanto del cuerpo como de la mente, y hace que éstos sean menos susceptibles a las influencias del Espíritu Santo. En ausencia del estimulante habitual, siente un hambre del cuerpo y del alma, no de justicia, de santidad, ni de la presencia divina, sino de su ídolo acariciado. En la complacencia de los deseos perniciosos, los profesos cristianos debilitan diariamente sus potencias, imposibilitándose para glorificar a Dios.—La Edificación del Carácter y la Formación de la Personalidad, 41.  Te 71.5

Fomenta el deseo de estimulantes más fuertes—Por el uso del té y del café, se crea el apetito por el tabaco, y éste fomenta el apetito por los licores.—Testimonies for the Church 3:563.  Te 71.6

Algunos han cedido—Algunos han cedido y usualmente beben té y café. Los que violan las leyes de la salud, sevolverán mentalmente ciegos y violarán las leyes de Dios.—The Review and Herald, 21 de octubre de 1884.  Te 71.7

El pueblo de Dios debe vencer—Los que han recibido instrucciones acerca de los peligros del consumo de carne, té, café y alimentos demasiado condimentados o malsanos, y quieran hacer un pacto con Dios por sacrificio, no continuarán satisfaciendo sus apetitos con alimentos que saben son malsanos. Dios pide que los apetitos sean purificados y que se renuncie a las cosas que no son buenas. Esta obra debe ser hecha antes que su pueblo pueda estar delante de él como un pueblo perfecto.—Joyas de los Testimonios 3:354.  Te 72.1

LAS BEBIDAS ALCOHÓLICAS


El Comercio de las Bebidas Alcohólicas
¡Ay de aquel que da la bebida a su prójimo,
y lo hace emborracharse."

"¡Ay del que edifica su casa y no en justicia, y sus salas y no en juicio! . . Que dice: Edificaré para mí casa espaciosa, y airosas salas; y le abre ventanas, y la cubre de cedro, y la pinta de bermellón. ¿Reinarás porque te cercas de cedro? . . Mas tus ojos y tu corazón no son sino a tu avaricia, y a derramar la sangre inocente, y a opresión, y a hacer agravio." (Jeremías 22:13-17.)

La Obra del que Vende 

Bebidas Alcohólicas
Este pasaje describe la obra de los que fabrican y venden bebidas embriagantes. Su negocio viene a ser un robo. Por el dinero que perciben, no devuelven equivalente alguno. Cada moneda que añaden a sus ganancias ha dejado una maldición al que la gastó.

Con mano generosa Dios derrama sus bendiciones sobre los hombres. Si sus dones fueran empleados con prudencia, ¡cuán poca pobreza y miseria conocería el mundo! La iniquidad humana trueca las bendiciones divinas en otras tantas maldiciones. El lucro y la perversión del apetito convierten los cereales, y las frutas dadas para nuestro alimento, en venenos que acarrean miseria y ruina.

Cada año se consumen millones y millones de litros de bebidas embriagantes. Millones y millones de pesos se gastan en comprar miseria, pobreza, enfermedad, degradación, pasiones, crimen y muerte. Por amor al lucro el tabernero expende a sus víctimas lo que corrompe y destruye la mente y el cuerpo. Él es quien perpetúa en casa del beodo la pobreza y la desdicha.

Muerta su víctima, no concluyen por eso las exacciones del vendedor. Roba a la viuda, y reduce a los huérfanos a la mendicidad. No vacila en quitar a la familia desamparada las cosas más necesarias para la vida, para cobrar la cuenta de bebidas del marido y padre. El clamor de los niños que padecen, las lágrimas de la madre agonizante, le exasperan. ¿Qué le importa que estos pobres mueran de hambre, o que se hundan en la degradación y la ruina? Él se enriquece con los míseros recursos de aquellos a quienes arrastra a la perdición.

Las casas de prostitución, los antros del vicio, los tribunales donde juzgan a los criminales, las cárceles, los asilos, los manicomios, los hospitales, todos están repletos debido, en gran parte, al resultado de la obra del tabernero. A semejanza de la mística Babilonia del Apocalipsis, el tabernero trafica con esclavos y almas humanas. Tras él está el poderoso destructor de almas, que emplea todas las artes de la tierra y del infierno para subyugar a los seres humanos. Arma sus trampas en la ciudad y en el campo, en los trenes, en los transatlánticos, en los centros de negocio, en los lugares de diversión, en los dispensarios, y aun en la iglesia, en la santa mesa de la comunión. Nada deja sin hacer para despertar y avivar el deseo de bebidas embriagantes. En casi cada esquina vese la taberna con sus brillantes luces, su cordial y alegre acogida, que invitan al obrero, al rico ocioso, y al incauto joven.

En salones particulares y en puntos concurridos por la sociedad elegante, se sirve a las señoras bebidas de moda, con nombres agradables, pero que son realmente intoxicantes. Para los enfermos y los exhaustos, hay licores amargos, que reciben mucha publicidad y que consisten mayormente en alcohol.

Para despertar la sed de bebidas en los chiquillos, se introduce alcohol en los confites. Estos dulces se venden en las tiendas. Y mediante el regalo de estos bombones el tabernero halaga a los niños y los atrae a su negocio.

Día tras día, mes tras mes, año tras año, la perniciosa obra sigue adelante. Padres, maridos y hermanos, apoyo, esperanza y orgullo de la nación, entran constantemente en los antros del tabernero, para salir de ellos totalmente arruinados.

Pero lo más terrible es que el azote penetra hasta el corazón del hogar. Las mujeres mismas contraen más y más el hábito de la bebida. En muchas casas los niños, aún en su inocente y desamparada infancia, se encuentran en peligro diario por el descuido, el mal trato y la infamia de madres borrachas. Hijos e hijas se crían a la sombra de tan terrible mal. ¿Qué perspectiva les queda para el porvenir salvo hundirse aún más que sus padres?

De los países denominados cristianos el azote pasa a comarcas paganas. A los pobres e ignorantes salvajes se les enseña a consumir bebidas alcohólicas. Aun entre los paganos, hay hombres inteligentes que reconocen el peligro mortal de la bebida, y protestan contra él; pero en vano intentaron proteger a sus países del estrago del alcohol. Las naciones civilizadas imponen a las naciones paganas el tabaco, el alcohol y el opio. Las pasiones desenfrenadas del salvaje, estimuladas por la bebida, le arrastran a una degradación anteriormente desconocida, y hacen casi imposible e inútil el mandar misioneros a aquellos países.


El borracho es capaz de mejores cosas. Fue dotado de talentos con que honrar a Dios y beneficiar al mundo; pero sus semejantes armaron lazo para su alma, y medran a costa de la degradación de su víctima. Vivieron en el lujo, mientras que las pobres víctimas a quienes despojaron fueron sumidas en la pobreza y la miseria. Pero Dios llamará a cuenta a quien ayudó al borracho a precipitarse en la ruina. Aquel que gobierna en los cielos no ha perdido de vista la primera causa o el último efecto de la embriaguez. Aquel que cuida del gorrión y que viste la hierba del campo, no pasará por alto a los que fueron formados a su propia imagen y comprados con su propia sangre, ni será sordo a sus clamores. Dios nota toda esta perversidad que perpetúa el crimen y la miseria.

1 Corintios 6:19-20.19 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; 20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.




Por: Rey Joe Orellana
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La Carne Considerada Como Alimento
"En el principio no era así."


El Ministerio de Curación 5
Principios de Salud

La Carne Considerada Como Alimento
"En el principio no era así."

El régimen señalado al hombre al principio no incluía ningún alimento de origen animal. Hasta después del diluvio, cuando toda vegetación desapareció de la tierra, fue que el hombre recibió permiso para comer carne.

Al señalar el alimento para el hombre en el Edén, el Señor demostró cuál era el mejor régimen alimenticio; en la elección que hizo para Israel enseñó la misma lección. Sacó a los israelitas de Egipto, y emprendió la tarea de educarlos para que fueran su pueblo. Por medio de ellos deseaba bendecir y enseñar al mundo. Les suministró el alimento más adecuado para este propósito, no la carne, sino el maná, "el pan del cielo." Pero a causa de su descontento y de sus murmuraciones acerca de las ollas de carne de Egipto, les fue concedido alimento animal, y ésto únicamente por poco tiempo. Su consumo trajo enfermedades y muerte para miles. Sin embargo, nunca aceptaron de buen grado la restricción de tener que alimentarse sin carne. Siguió siendo causa de descontento y murmuración, en público y en privado, de modo que nunca revistió carácter permanente.



Al establecerse en Canaán, se permitió a los israelitas que consumieran alimento animal, pero bajo prudentes restricciones encaminadas a mitigar los malos resultados. El uso de la carne de cerdo quedaba prohibido, como también el de otros animales, de ciertas aves y de ciertos peces, declarados inmundos. De los animales declarados comestibles, la grasa y la sangre quedaban absolutamente proscritas. Sólo podían consumirse las reses sanas. Ningún animal desgarrado, mortecino, o que no hubiera sido cuidadosamente desangrado, podía servir de alimento.

Por haberse apartado del plan señalado por Dios en asunto de alimentación, los israelitas sufrieron graves perjuicios. Desearon comer carne y cosecharon los resultados. No alcanzaron el ideal de carácter que Dios les señalara ni cumplieron los designios divinos. El Señor "les dio lo que pidieron; mas envió flaqueza en sus almas."(Salmo 106:15.) Preferían lo terrenal a lo espiritual, y no alcanzaron la sagrada preeminencia a la cual Dios se había propuesto que llegasen.



Razones por Descartar Alimentos 

a Base de Carne

Los que comen carne no hacen más que comer cereales y verduras de segunda mano, pues el animal recibe de tales productos el alimento que lo nutre. La vida que estaba en los cereales y en las verduras pasa al organismo del ser que los come. Nosotros a nuestra vez la recibimos al comer la carne del animal. ¡Cuánto mejor sería aprovecharla directamente, comiendo el alimento que Dios dispuso para nuestro uso!

La carne no fue nunca el mejor alimento; pero su uso es hoy día doblemente inconveniente, ya que el número de los casos de enfermedad aumenta cada vez más entre los animales. Los que comen carne y sus derivados no saben lo que ingieren. Muchas veces si hubieran visto los animales vivos y conocieran la calidad de su carne, la rechazarían con repugnancia. Continuamente sucede que la gente come carne llena de gérmenes de tuberculosis y cáncer. Así se propagan estas enfermedades y otras también graves.

En los tejidos del cerdo hormiguean los parásitos. Del cerdo dijo Dios: "Os será inmundo. De la carne de éstos no comeréis, ni tocaréis sus cuerpos muertos."(Deuteronomio 14: 8.) Este mandato fue dado porque la carne del cerdo es impropia para servir de alimento. Los cerdos se alimentan de desperdicios, y sólo sirven para este fin. Nunca, en circunstancia alguna, debería ser consumida su carne por los seres humanos. Imposible es que la carne de cualquier criatura sea sana cuando la inmundicia es su elemento natural y se alimenta de desechos.

A menudo se llevan al mercado y se venden para servir de alimento animales que están ya tan enfermos que sus dueños temen guardarlos más tiempo. Algunos de los procedimientos seguidos para cebarlos ocasionan enfermedades. Encerrados sin luz y sin aire puro, respiran el ambiente de establos sucios, se engordan tal vez con cosas averiadas y su cuerpo entero resulta contaminado de inmundicias.

Muchas veces los animales son transportados a largas distancias y sometidos a grandes penalidades antes de llegar al mercado. Arrebatados de sus campos verdes, y salvando con trabajo muchos kilómetros de camino, sofocados por el calor y el polvo o amontonados en vagones sucios, calenturientos y exhaustos, muchas veces faltos de alimento y de agua durante horas enteras, los pobres animales van arrastrados a la muerte para que con sus cadáveres se deleiten seres humanos.

En muchos puntos los peces se contaminan con las inmundicias de que se alimentan y llegan a ser causa de enfermedades. Tal es en especial el caso de los peces que tienen acceso a las aguas de albañal de las grandes ciudades. Los peces que se alimentan de lo que arrojan las alcantarillas pueden trasladarse a aguas distantes, y ser pescados donde el agua es pura y fresca. Al servir de alimento llevan la enfermedad y la muerte a quienes ni siquiera sospechan el peligro.

Los efectos de una alimentación con carne no se advierten tal vez inmediatamente; pero ésto no prueba que esa alimentación carezca de peligro. Pocos se dejan convencer de que la carne que han comido es lo que envenenó su sangre y causó sus dolencias. Muchos mueren de enfermedades debidas únicamente al uso de la carne, sin que nadie sospeche la verdadera causa de su muerte.

Los males morales derivados del consumo de la carne no son menos patentes que los males físicos. Alimentos a base de carne son perjudiciales para la salud; y todo lo que afecta al cuerpo también ejerce sobre la mente y el alma un efecto correspondiente. Pensemos en la crueldad hacia los animales que entraña la alimentación con carne, y en su efecto en quienes los matan y en los que son testigos del trato que reciben. ¡Cuánto contribuye a destruir la ternura con que deberíamos considerar a estos seres creados por Dios!

La inteligencia desplegada por muchos animales se aproxima tanto a la de los humanos que es un misterio. Los animales ven y oyen, aman, temen y padecen. Emplean sus órganos con harta más fidelidad que muchos hombres. Manifiestan simpatía y ternura para con sus compañeros que padecen. Muchos animales demuestran tener por quienes los cuidan un cariño muy superior al que manifiestan no pocos humanos. Experimentan un apego tal para el hombre, que no desaparece sin gran dolor para ellos.

¿Qué hombre de corazón puede, después de haber cuidado animales domésticos, mirar en sus ojos llenos de confianza y afecto, luego entregarlos con gusto a la cuchilla del carnicero? ¿Cómo podrá devorar su carne como si fuese exquisito bocado?



Cambiando la Dieta

Es un error suponer que la fuerza muscular dependa de consumir alimento animal, pues sin él las necesidades del organismo pueden satisfacerse mejor y es posible gozar de salud más robusta. Los cereales, las frutas, las oleaginosas y las verduras, contienen todas las propiedades nutritivas para producir buena sangre. Estos elementos no son provistos tan bien ni de un modo tan completo por la dieta de carne. Si la carne hubiera sido de uso indispensable para dar salud y fuerza, se la habría incluido en la alimentación indicada al hombre desde el principio.

A menudo, al dejar de consumir carne, se experimenta una sensación de debilidad y falta de vigor. Muchos insisten en que ésto prueba que la carne es esencial; pero se la echa de menos porque es un alimento estimulante que enardece la sangre y excita los nervios. A algunos les es tan difícil dejar de comer carne como a los borrachos renunciar al trago; y sin embargo se beneficiarían con el cambio.

Cuando se deja la carne hay que substituirla con una variedad de cereales, nueces, legumbres, verduras y frutas, que sea nutritiva y agradable al paladar. Ésto es particularmente necesario al tratarse de personas débiles o que estén recargadas de continuo trabajo. En algunos países donde reina la escasez, la carne es la comida más barata. En tales circunstancias, el cambio de alimentación será más difícil, pero puede realizarse. Sin embargo, debemos tener en cuenta la condición de la gente y la fuerza de las costumbres establecidas, y también guardarnos de imponer indebidamente las ideas nuevas, por buenas que sean. No hay que instar a nadie a que efectúe este cambio bruscamente. La carne debe reemplazarse con alimentos sanos y baratos. En este asunto mucho depende de quien cocine. Con cuidado y habilidad, pueden prepararse manjares nutritivos y apetitosos con qué substituir en buena parte la carne.

En todos los casos, edúquese la conciencia, apélese a la voluntad, suminístrese alimento bueno y sano, y el cambio se efectuará de buena gana, y en breve cesará la demanda de carne.

¿No es tiempo ya de que todos prescindan de consumir carne? ¿Cómo pueden seguir haciendo uso de un alimento cuyo efecto es tan pernicioso para el alma y el cuerpo los que se esfuerzan por llevar una vida pura, refinada y santa, para gozar de la compañía de los ángeles celestiales? ¿Cómo pueden quitar la vida a seres creados por Dios y consumir su carne con deleite? Vuelvan más bien al alimento sano y delicioso que fue dado al hombre en el principio, y tengan ellos mismos y enseñen a sus hijos a tener misericordia de los seres irracionales que Dios creó y puso bajo nuestro dominio.

Los Extremos en la Alimentación

"Vuestra moderación sea conocida de todos los hombres."

No todos los que aseveran creer en la reforma alimenticia son realmente reformadores. Para muchos la reforma consiste meramente en descartar ciertos manjares malsanos. No entienden bien los principios fundamentales de la salud, y sus mesas, aun cargadas de golosinas nocivas, distan mucho de ser ejemplos de templanza y moderación cristianas.

Otra categoría de personas, en su deseo de dar buen ejemplo, cae en el extremo opuesto. Algunos no pueden proporcionarse los manjares más apetecibles, y en vez de hacer uso de las cosas que mejor podrían suplir la falta de aquéllos, se imponen una alimentación deficiente. Lo que comen no les suministra los elementos necesarios para obtener buena sangre. Su salud se resiente, su utilidad se menoscaba, y con su ejemplo desprestigian la reforma alimenticia, en vez de favorecerla.

Otros piensan que por el hecho de que la salud exige una alimentación sencilla, no es necesario preocuparse por la elección o preparación de los alimentos. Algunos se sujetan a un régimen alimenticio escaso, que no ofrece una variedad suficiente para suplir lo que necesita el organismo, y sufren las consecuencias.

Los que sólo tienen un conocimiento incompleto de los principios de la reforma son muchas veces los más intransigentes, no sólo al practicar sus opiniones, sino que insisten en imponerlas a sus familias y vecinos. El efecto de sus mal entendidas reformas, tal como se lo nota en su propia mala salud, y los esfuerzos que hacen para obligar a los demás a aceptar sus puntos de vista, dan a muchos una idea falsa de lo que es la reforma alimenticia, y los inducen a desecharla por completo.

Los que entienden debidamente las leyes de la salud y que se dejan dirigir por los buenos principios, evitan los extremos, y no incurren en la licencia ni en la restricción. Escogen su alimento no meramente para agradar al paladar, sino para reconstituir el cuerpo. Procuran conservar todas sus facultades en la mejor condición posible para prestar el mayor servicio a Dios y a los hombres. Saben someter su apetito a la razón y a la conciencia, y son recompensados con la salud del cuerpo y de la mente. Aunque no imponen sus opiniones a los demás ni los ofenden, su ejemplo es un testimonio en favor de los principios correctos. Estas personas ejercen una extensa influencia para el bien.

En la reforma alimenticia hay verdadero sentido común. El asunto debe ser estudiado con amplitud y profundidad, y nadie debe criticar a los demás porque sus prácticas no armonicen del todo con las propias. Es imposible prescribir una regla invariable para regular los hábitos de cada cual, y nadie debe erigirse en juez de los demás. No todos pueden comer lo mismo. Ciertos alimentos que son apetitosos y saludables para una persona, bien pueden ser desabridos, y aun nocivos, para otra. Algunos no pueden tomar leche, mientras que a otros les asienta bien. Algunos no pueden digerir guisantes ni judías; otros los encuentran saludables. Para algunos las preparaciones de cereales poco refinados son un buen alimento, mientras que otros no las pueden comer.

Los que viven en regiones pobres o poco desarrolladas, donde escasean las frutas y las oleaginosas, no deben sentirse obligados a eliminar de su régimen dietético la leche y los huevos. Verdad es que las personas algo corpulentas y las agitadas por pasiones fuertes deben evitar el uso de alimentos estimulantes. Especialmente en las familias cuyos hijos son dados a hábitos sensuales deben proscribirse los huevos. Por lo contrario, no deben suprimir completamente la leche ni los huevos las personas cuyos órganos productores de sangre son débiles, particularmente si no pueden conseguir otros alimentos que suplan los elementos necesarios. Deben tener mucho cuidado, sin embargo, de obtener la leche de vacas sanas y los huevos de aves igualmente sanas, ésto es, bien alimentadas y cuidadas. Los huevos deben cocerse en la forma que los haga más digeribles.

La reforma alimenticia debe ser progresiva. A medida que van aumentando las enfermedades en los animales, el uso de la leche y los huevos se vuelve más peligroso. Conviene tratar de substituirlos con comestibles saludables y baratos. Hay que enseñar a la gente por doquiera a cocinar sin leche ni huevos en cuanto sea posible, sin que por ésto dejen de ser sus comidas sanas y sabrosas.

La costumbre de comer sólo dos veces al día es reconocida generalmente como beneficiosa para la salud. Sin embargo, en algunas circunstancias habrá personas que requieran una tercera comida, que debe ser ligera y de muy fácil digestión. Unas galletas o pan tostado al horno con fruta o café de cereales, son lo más conveniente para la cena.

Hay algunos que siempre recelan de que la comida por muy sencilla y sana que sea, les haga daño. Permítaseme decirles: No penséis que la comida os va a hacer daño; no penséis siquiera en la comida. Comed conforme os lo dicte vuestro sano juicio; y cuando hayáis pedido al Señor que bendiga la comida para fortalecimiento de vuestro cuerpo, creed que os oye, y tranquilizaos.

Puesto que los principios de la salud exigen que desechemos cuanto irrita el estómago y altera la salud, debemos recordar que un régimen poco nutritivo empobrece la sangre. Ésto provoca casos de enfermedad de los más difíciles de curar. El organismo no está suficientemente nutrido, y de ello resulta dispepsia y debilidad general. Los que se someten a semejante régimen no lo hacen siempre obligados por la pobreza; sino mas bien por ignorancia o descuido, o por el afán de llevar adelante sus ideas erróneas acerca de la reforma pro salud.

No se honra a Dios cuando se descuida el cuerpo, o se lo maltrata, y así se lo incapacita para servirle. Cuidar del cuerpo proveyéndose alimento apetitoso y fortificante es uno de los principales deberes del ama de casa. Es mucho mejor tener ropas y muebles menos costosos que escatimar la provisión de alimento.

Algunas madres de familia escatiman la comida en la mesa para poder obsequiar opíparamente a sus visitas. Ésto es desacertado. Al agasajar huéspedes se debiera proceder con más sencillez. Atiéndase primero a las necesidades de la familia.

Una economía doméstica imprudente y las costumbres artificiales hacen muchas veces imposible que se ejerza la hospitalidad donde sería necesaria y beneficiosa. La provisión regular de alimento para nuestra mesa debe ser tal que se pueda convidar al huésped inesperado sin recargar a la señora de la casa con preparativos extraordinarios.

Todos deben saber lo que conviene comer, y cómo aderezarlo. Los hombres, tanto como las mujeres, necesitan saber preparar comidas sencillas y sanas. Sus negocios los llaman a menudo a puntos donde no encuentran alimento sano; entonces, si tienen algún conocimiento de la ciencia culinaria, pueden aprovecharlo.

Fijaos con cuidado en vuestra alimentación. Estudiad las causas y sus efectos. Cultivad el dominio propio. Someted vuestros apetitos a la razón. No maltratéis vuestro estómago recargándolo de alimento; pero no os privéis tampoco de la comida sana y sabrosa que necesitáis para conservar la salud.

La estrechez de miras de algunos que se llaman reformadores ha perjudicado mucho la causa de la higiene. Deben tener presente los higienistas que en gran medida la reforma alimenticia será juzgada por lo que ellos provean para sus mesas; y en vez de adoptar un proceder que desacredite la reforma, deben enseñar sus principios con el ejemplo, de modo que los recomienden así a las mentes sinceras. Una clase de personas, que abarca a muchos, se opondrá siempre a toda reforma, por muy racional que sea, si requiere que refrenen sus apetitos. Siempre consultan su paladar en vez de su juicio o las leyes de la higiene. Invariablemente, estas personas tacharán de extremistas a cuantos quieran dejar los caminos trillados de las costumbres y abogar por la reforma, por muy consecuente que sea su proceder. A fin de no dar a esas personas motivos legítimos de crítica, los higienistas no procurarán distinguirse tanto como puedan de los demás, sino que se les acercarán en todo lo posible sin sacrificar los buenos principios.

Cuando los que abogan por la reforma en armonía con la higiene caen en exageraciones, no es de admirar que muchos que los consideran como verdaderos representantes de los principios de la salud rechacen por completo la reforma. Estas exageraciones suelen hacer más daño en poco tiempo que el que pudiera subsanarse en toda una vida consecuente.

La reforma higiénica está basada en principios amplios y de mucho alcance, y no debemos empequeñecerla con miras y prácticas estrechas. Pero nadie debe permitir que el temor a la oposición o al ridículo, el deseo de agradar a otros o influir en ellos, le aparte de los principios verdaderos ni le induzca a considerarlos livianamente. Los que se dejan gobernar por los buenos principios defenderán firme y resueltamente lo que sea correcto; pero en todas sus relaciones sociales darán pruebas de generosidad, de espíritu cristiano y de verdadera moderación.


Estimulantes y Narcóticos

"No toques, no pruebes, no manosees."

Bajo el título de estimulantes y narcóticos se clasifica una gran variedad de substancias que, aunque empleadas como alimento y bebida, irritan el estómago, envenenan la sangre y excitan los nervios. Su consumo es un mal positivo. Los hombres buscan la excitación de estimulantes, porque, por algunos momentos, producen sensaciones agradables. Pero siempre sobreviene la reacción. El uso de estimulantes antinaturales lleva siempre al exceso, y es un agente activo para provocar la degeneración y el decaimiento físico.

Los Condimentos

En esta época de apresuramiento, cuanto menos excitante sea el alimento, mejor. Los condimentos son perjudiciales de por sí. La mostaza, la pimienta, las especias, los encurtidos y otras cosas por el estilo, irritan el estómago y enardecen y contaminan la sangre. La inflamación del estómago del borracho se representa muchas veces gráficamente para ilustrar el efecto de las bebidas alcohólicas. El consumo de condimentos irritantes produce una inflamación parecida. El organismo siente una necesidad insaciable de algo más estimulante.



 ¿Habéis considerado vuestra responsabilidad como mayordomos de Dios respecto a los recursos que están en vuestras manos? ¿Cuánto dinero del Señor gastáis en tabaco? Recapacitad en lo que habéis gastado así en toda vuestra vida. ¿Cómo se compara el importe de lo gastado en este vicio con lo que habéis dado para aliviar a los pobres y difundir el Evangelio?

Ningún ser humano necesita tabaco; en cambio hay muchedumbres que mueren por falta de los recursos que gastados en tabaco resultan más que derrochados. ¿No habéis malgastado los bienes del Señor? ¿No os habéis hecho reos de hurto para con Dios y para con vuestros semejantes? ¿No sabéis que "no sois vuestros? Porque comprados sois por precio: glorificad pues a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios." (1 Corintios 6:19-20.)


EL CUERPO ES SAGRADO, PORQUE EN EL ABITA EL SANTO ESPÍRITU DE DIOS.

1 Corintios 6:19-2019 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; 20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.


Los Intoxicantes Más Leves

Los que han heredado la sed de estimulantes antinaturales no deberían tener de ningún modo vino, cerveza o sidra a la vista o a su alcance, porque ésto los expone continuamente a la tentación. Considerando inofensiva la sidra dulce, muchos no vacilan en comprar una buena provisión de ella. Pero la sidra permanece dulce muy poco tiempo; pronto empieza a fermentar. El gusto picante que entonces adquiere la hace tanto más aceptable a muchos paladares, y el que la bebe se resiste a creer que ha fermentado.

Aun el consumo de sidra dulce tal como se la produce comúnmente es peligroso para la salud. Si la gente pudiera ver lo que el microscopio revela en la sidra que se compra, muy pocos consentirían en beberla. Muchas veces los que elaboran sidra para la venta no son escrupulosos en la selección de los fruta que emplean, y exprimen el jugo de fruta agusanada y echada a perder. Los que ni siquiera pensarían en comer fruta dañina o podrida, no reparan en tomar sidra hecha con esta misma fruta y la consideran deliciosa; pero el microscopio revela que aun al salir del lagar, esta bebida al parecer tan agradable es absolutamente impropia para el consumo.

Se llega a la embriaguez tan ciertamente con el vino, la cerveza y la sidra, como con bebidas más fuertes. El uso de las bebidas que tienen menos alcohol despierta el deseo de consumir las mas fuertes, y así se contrae el hábito de beber. La moderación en la bebida es la escuela en que se educan los hombres para la carrera de borrachos. Tan insidiosa es la obra de estos estimulantes más leves, que la víctima entra por el camino ancho que lleva a la costumbre de emborracharse antes de que se haya dado cuenta del peligro.

Algunos que nunca son tenidos por ebrios están siempre bajo la influencia de las bebidas embriagantes débiles. Se los nota febriles, de genio inestable y desequilibrados. Creyéndose en seguridad, siguen adelante, hasta derribar toda barrera y sacrificar todo principio. Las resoluciones más firmes quedan socavadas; las más altas consideraciones no bastan para sujetar sus apetitos a la razón.

En ninguna parte sanciona la Biblia el uso del vino fermentado. El vino que Cristo hizo con agua en las bodas de Caná era zumo puro de uva. Éste es el "mosto" que se halla en el "racimo," del cual dice la Escritura: "No lo desperdicies, que bendición hay en él." (Isaías 65:8.)



Responsabilidad de los Padres

Muchas veces la intemperancia empieza en el hogar. Debido al uso de alimentos muy sazonados y malsanos, los órganos de la digestión se debilitan, y se despierta un deseo de consumir alimento aún más estimulante. Así se incita al apetito a exigir de continuo algo más fuerte. El ansia de estimulantes se vuelve cada vez más frecuente y difícil de resistir. El organismo va llenándose de venenos y cuanto más se debilita, mayor es el deseo que siente de estas cosas. Un paso dado en mala dirección prepara el camino a otro paso peor. Muchos que no quisieran hacerse culpables de poner sobre la mesa vino o bebidas embriagantes, no reparan en recargarla con alimentos que despiertan tal sed de bebidas fuertes, que se hace casi imposible resistir a la tentación. Los malos hábitos en el comer y beber quebrantan la salud y preparan el camino para la costumbre de emborracharse.

Muy pronto habría poca necesidad de hacer cruzadas antialcohólicas si a la juventud que forma y modela a la sociedad, se le inculcaran buenos principios de temperancia. Emprendan los padres una cruzada antialcohólica en sus propios hogares, mediante los principios que enseñen a sus hijos, para que éstos los sigan desde la infancia; y podrán entonces esperar éxito.

Es obra de las madres ayudar a sus hijos a adquirir hábitos correctos y gustos puros. Eduquen el apetito; enseñen a sus hijos a aborrecer los estimulantes. Críen a los hijos de modo que tengan vigor moral para resistir al mal que los rodea. Enséñenles a no dejarse desviar por nadie, a no ceder a ninguna influencia por fuerte que sea, sino a ejercer ellos mismos influencia sobre los demás para el bien.

Responsabilidad Personal

Se hacen grandes esfuerzos para acabar con la intemperancia; pero muchos de ellos no están bien dirigidos. Los abogados de la reforma en favor de la temperancia deberían estar apercibidos contra los pésimos resultados del consumo de alimentos malsanos, de condimentos, del té y del café. Deseamos buen éxito a todos los que trabajan en la causa de la temperancia; pero los invitamos a que observen más profundamente la causa del mal que combaten, y a que sean ellos mismos consecuentes en la reforma.

Debe recordarse de continuo a la gente que el equilibrio de sus facultades mentales y morales depende en gran parte de las buenas condiciones de su organismo físico. Todos los narcóticos y estimulantes artificiales que debilitan y degradan la naturaleza física tienden también a deprimir la inteligencia y la moralidad. La intemperancia es la raíz de la depravación moral del mundo. Al satisfacer sus apetitos pervertidos, el hombre pierde la facultad de resistir a la tentación.

Los que trabajan en favor de la temperancia tienen que educar al pueblo en este sentido. Enséñenle que la salud, el carácter y aun la vida, corren peligro por el uso de estimulantes que excitan las energías exhaustas para que actúen en forma antinatural y espasmódica,

En cuanto al té, al café, al tabaco y a las bebidas alcohólicas, la única conducta exenta de peligro consiste en no tocarlos, ni probarlos, ni tener nada que ver con ellos. El efecto del té, del café y de las bebidas semejantes es comparable al del alcohol y del tabaco, y en algunos casos el hábito de consumirlos es tan difícil de vencer como lo es para el borracho renunciar a las bebidas alcohólicas. Los que intenten romper con estos estimulantes los echarán de menos por algún tiempo, y sufrirán por falta de ellos; pero si perseveran, llegarán a vencer su ardiente deseo, y dejarán de echarlos de menos. La naturaleza necesita algún tiempo para reponerse del abuso a que se la ha sometido; pero désele una oportunidad, y volverá a rehacerse y a desempeñar su tarea noblemente y con toda perfección.

  • Por: Rey Joe Orellana
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